Qué ver o visitar en Castro Urdiales - Cantabria

Castro Urdiales esta situada en la zona de costa más oriental de Cantabria, rodeada de espectaculares paisajes repletos de abruptos acantilados y bellas playas.

Aunque cuenta con vestigios prehistóricos de gran interés, la ciudad se enorgullece sobre todo de una rica historia bimilenaria vinculada al imperio romano, pues donde hoy se encuentra Castro estuvo la colonia de Flavióbriga. Puerto pesquero, ballenero y comercial, la villa marinera de Castro ha llegado a nuestros días como una de las ciudades más dinámicas de Cantabria.

El mar, puede tener en la actualidad menos peso que antaño en la economía de Castro, pero es sin duda el aire marinero lo más característico de la ciudad. En sus calles, principalmente en las proximidades a su puerto, todavía es posible respirar este ambiente pesquero y degustar muchas de sus especialidades gastronómicas, obtenidas todas ellas del mar.

En el recorrido de esta localidad, importante enclave de veraneo desde finales del siglo XIX, es posible disfrutar de infraestructuras modernas que combinan a la perfección con el encanto que desprende su parte antigua y su puebla vieja, con sus bellos paseos, sus soportales llenos de típicas tascas y sus construcciones de interés, que se alzan como majestuosos vigías de la villa.

En Castro Urdiales se encuentra la Iglesia gótica más importante de la región, la Iglesia de Santa Maria, que data del siglo XIII y reúne todas las características constructivas del gótico clásico. En su interior, alberga magníficas tallas del siglo XIII al siglo XVII, una destacada colección de obras de orfebrería del último gótico y hasta un cuadro de Cristo crucificado de Zurbarán.

En el extremo del promontorio y próximo a la iglesia, se encuentra el castillo medieval, sólida fortaleza dominando el acceso marítimo, convertida en faro. El castillo sostiene la linterna que se iluminó por primera vez en 1853, y que desde esa fecha está funcionando como faro. Frente a él y unida por el llamado puente medieval, se encuentra la ermita de Santa Ana, constituyendo todos ellos los últimos restos de un conjunto más amplio que tuvo que ser modificado por las obras de construcción del rompeolas.

Los alrededores de la dársena del puerto, la iglesia gótica de santa María y el faro sobre el castillo constituyen los atractivos más significativos de esta villa marinera, habitual zona de encuentro de visitantes y lugareños. Dentro de su patrimonio civil también destaca el edificio que alberga el ayuntamiento, así como un conjunto de edificios modernistas de finales del siglo XIX y principios del XX que constituyen el núcleo urbano declarado Conjunto Histórico Artístico en 1978.

 

Qué visitar en Castro Urdiales

El recorrido por esta villa lo podemos comenzar por el Parque de Cotolino, situado en la zona más oriental. Es una zona natural, un espectacular saliente de la costa hacia el mar. Continuamos por el Paseo Marítimo, que recorre gran parte de la villa y que acaba en el Rompeolas. Nada más empezar nuestro caminar por el paseo podemos ver una bonita playa Brazomar y muy próximo a este lugar encontramos el Chalet de Sutileza, construcción que presenta las características principales de la Escuela Montañesa, y el Palacio-Castillo de Ocharán de inspiración neomudéjar y neogótica.

Continuamos nuestro paseo y podemos ver el muelle de Don Luis, emplazamiento donde se ha construido el solarium, que junto con la playa, forma una pequeña bahía cuyas aguas tranquilas son el lugar perfecto para disfrutar sin peligro de un buen baño. Continuamos nuestro recorrido disfrutando del Mar Cantábrico y de las construcciones residenciales que fueron surgiendo a partir del siglo XIX, llegamos al Muelle de Eguilior, en el que encontramos otra zona verde, es el Parque de Amestoy, donde se celebra anualmente, el primer viernes de julio, el Coso Blanco (Fiesta de interés turístico regional).

Después del parque, llegamos a la zona más popular de Castro su Puebla Vieja, donde el visitante suele perderse por sus callejuelas para disfrutar de su típico ambiente marinero y de sus construcciones populares, seguimos por el paseo hasta la plaza del Ayuntamiento, rodeada de soportales en los que abundan las tascas, mesones y restaurantes. Aquí encontramos su muelle, donde están atracadas sus típicas embarcaciones y en ocasiones su trainera, La Marinera, una de las más famosas del Cantábrico.

Continuamos por el paseo y vemos en lo alto la Iglesia de Santa María, majestuosa vigía del mar. De camino vemos la Casa de los Chelines, más adelante y frente esta la Ermita de Santa Ana, que está unida al Castillo-Faro a través del puente medieval, nada mas dejar estos elementos arquitectónicos comienza el rompeolas.