La estancia ha sido maravillosa. La ubicación de la posada es inmejorable, y tanto el jardín como el aparcamiento son un plus que hacen que la experiencia sea todavía más cómoda. Ana es una persona encantadora y hace que te sientas como en casa desde el primer momento. Y qué decir de esos desayunos que prepara ella misma en la terraza, disfrutando del sonido de los pájaros o de la lluvia… ¡una auténtica maravilla! Un lugar para desconectar, disfrutar y repetir sin pensarlo. ¡Inmejorable! Sin duda, volveremos.
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