Pocas veces encuentras en tu mundo viajero un lugar en que te sientas tan a gusto como en casa. La posada Araceli es este lugar. Tiene este encanto de las casas auténticas con una esmerada decoración, en un lugar ya de por sí encantador. Su situación en Santillana es excelente, la limpieza en general y particularmente en la habitación es extrema. Todo meticulosamente ordenado y cómodo: la cama, el baño, el espacio... Una especial mención merece la atención del personal de la posada. Coral, una persona entrañable y encantadora siempre dispuesta a ayudarte. Carlos, con quien tuve más relación, es de estas persones que quisieras encontrar siempre en tus estancias fuera de casa. Extremadamente amable y siempre dispuesto a aconsejarte, ya sea en las rutas por la zona como los mejores lugares para ir a comer en cada ruta. Ha sido un verdadero placer conocerte. Muchas gracias a todos por haber hecho de nuestra estancia de seis días en Santillana del Mar un recuerdo inolvidable.
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